jueves, 5 de marzo de 2009

EL IMPRESIONISMO

El impresionismo surge de la lucha entre la pintura romántica y la realista. Hunde sus raíces en la escuela de Barbizón y los grandes paisajistas como Corot, Courbet, Millet y Boudin, que dan mayor importancia a la luz y el color. Asimilaron mucho de la escuela realista, coincidiendo con Courbet en que «la pintura es arte concreto y debe representar cosas reales y existentes», pero surgieron como reacción a las imposiciones académicas existentes. A partir del impresionismo la concepción de la obra de arte es totalmente diferente a la que había surgido en el Renacimiento.
Los impresionistas tienen un nuevo concepto del artista. Salen de su estudio y pintan directamente de la realidad. Debido a esto, la ejecución de un cuadro impresionista es muy rápida, ya que se trata de captar el instante irrepetible de luz en el paisaje. Este nuevo tipo de artista se fundamenta en el genio individual que vive de su arte, y que debe vender sus cuadros realizando exposiciones, por lo que depende de los marchantes, los coleccionistas y las galerías. El artista deja el taller para pintar directamente ante la naturaleza.
El impresionismo es un movimiento exclusivamente pictórico, por su concepción, aunque se aplica, un poco abusivamente, a otras artes cuando los autores pretenden apelar a las sensaciones que producen sus obras. El cuadro impresionista implica una construcción visual y mental de la figura, lo que determina una nueva actitud ante la obra de arte: activa en lugar de pasiva. Aplican el color en pinceladas sueltas y colores puros, sin mezclarlos en la paleta. El ojo es el que debe mezclar los colores. Su técnica se caracteriza por la pincelada suelta, creativa y definitiva. El dibujo desaparece, en favor de las manchas de color que abocetan la figura. Sus temas principales son el paisaje y el cuerpo humano, pero su sello definitivo se encuentra en el tratamiento de la luz y el color, todo ello desde el punto de vista de la burguesía, de su ocio. Los impresionistas tratan el color de una manera científica, según las teorías de Michel Eugène Chevreul de los colores primarios, complementarios, fríos, cálidos y las sensaciones que produce su combinación. Gracias a ello descubren que se pueden crear contrastes poniendo juntos colores de diferentes características, lo que les permite crear sensación de sombra utilizando color, en lugar de negro. Hermann von Helmholtz publica Óptica fisiológica, Daguerre y Niepce publican en 1839 sus descubrimientos sobre la fotografía y Darwin El origen de las especies. Además, la industria está preparada para proporcionar a los pintores una amplia gama de colores a precios baratos. En sus cuadros los impresionistas tratan de atrapar la atmósfera, para lo que eliminan el dibujo y potencian la luz solar y la perspectiva aérea.
Los impresionistas surgen como grupo en 1874, en la exposición del Salón de los Rechazados (rechazados de los museos oficiales). El crítico francés Louis Leroy les llama despectivamente impresionistas, por el cuadro de Monet Impresión: sol naciente, y ellos asumen el nombre. La capital del arte pasa, definitivamente, de Roma a París.
Velázquez y Goya pueden considerarse precursores del impresionismo en alguno de sus cuadros. Los impresionistas tratan de compaginar el color y la atmósfera con la volumetría matemática. Su tema principal es el paisaje, del que hacen series sobre un mismo motivo capturando la luz de las diferentes horas del día. Renuncian al dibujo utilizando manchas de color. También pintan temas de la vida cotidiana, sobre todo el tiempo de ocio de la burguesía. Para la mayoría de los pintores de este movimiento el impresionismo sólo fue una etapa de su obra.







Los impresionistas


Edouart Manet (1832-1883) está considerado como el precursor del impresionismo, más que por su técnica por su actitud ante la obra de arte, siempre escandalosa. Merienda en la hierba o Almuerzo campestre, Un bar en el Folies-Bergère, Música en el jardín del las Tullerías y La Olimpia, ambas obras provocaron el escándalo por mostrar desnudos en situaciones cotidianas de la burguesía, y El pífano una obra extraordinaria que recuerda, en su tratamiento del fondo y su composición a la de Velázquez El bufón Pablo de Valladolid.





Camile Pissarro (1803-1903) fue el pintor que más se acercó a la naturaleza. Es uno de los grandes paisajistas del movimiento: El lavadero, La estación de Perge, Huerto en flor.





Claude Monet (1834-1906) es, probablemente, el pintor impresionista más reconocido, lleva al movimiento a su más alta significación. Entre sus obras destacan Impresión: sol naciente, La Grenouillère, y las series de la catedral de Rouen, La estación de San Lázaro y de las Ninfeas.








Alfred Sisley (1839-1899) es uno de los fundadores del impresionismo. Sus cuadros son discretos, pero encarna todas las características del estilo. Retrata la realidad sin efectismos. El canal, Nieve en Louveciennes, Campo de trigo cerca de Argenteuil, La presa de Molesey.





cuadro pintado por Alfred sisley (el canal)


Edgar Degás (1834-1917) fue un impresionista atípico. Era un buen dibujante, y en sus cuadros utiliza abundantemente el blanco y el gris. Sus temas favoritos son las bailarinas y los espectáculos nocturnos, en su dimensión más cotidiana y menos espectacular, las carreras de caballos, los paisajes urbanos, desnudos y retratos. No pintó al aire libre. Entre sus obras destacan Bailarinas preparándose para el ballet, Los jóvenes espartanos, Escenas del ballet «Roberto y el Diablo», Dos bailarinas en el escenario, Retrato de Edmond Duranty, Después del baño, Bañista arreglándose el pelo.





Pierre Auguste Renoir (1814-1919) es uno de los más puros impresionistas. Sus motivos son el tiempo de ocio de la burguesía, los bañistas y el cuerpo femenino y también los interiores. Dejó el impresionismo a los cuarenta años, cuando se dio cuenta que había llegado a un callejón sin salida. Obras suyas son El palco, Baile en el Molino de la Galette, Dama tocando el piano, El concierto, La bailarina, Mujer desnuda secándose los pies, La lavandera.








Paul Cézanne (1839-1906) tiene una larga y variada trayectoria como pintor. Para él el impresionismo sólo es una época de su vida, y nos los encontraremos en el posimpresionismo: La casa de Zola en Medan.








Monet, Sisley y Pissarro son los pintores ortodoxos por excelencia. Pintan paisajes del natural. El cuadro de Monet Impresión: sol naciente es el cuadro típico del impresionismo. Al igual que en la escuela de Barbizón trabajan en la naturaleza, en los bosques de Fontainebleau. Otros impresionistas menos conocidos son Frédéric Bazille: Reunión de familia, Gustave Caillebotte: Tejados nevados, Armand Guillaumin: Montmartre, Maurice Urtrillo: Molino de la Galette, y Berta Morisot, una de las pocas mujeres que hasta ahora han destacado en la historia del arte: Vista de París desde la colina del Trocadero, Retrato de la madre y la hermana, La cuna.
El impresionismo prende con tal fuerza que en poco tiempo se extiende por todo el mundo, aunque por supuesto fuera del arte académico. En Alemania destacan Lovis Corinth: Ecce Homo, y Max Liebermann: Jugadores de polo. En Bélgica están Henri de Braekeller: El restaurador de cuadros, Guillaume Vogels: La plaza de armas de Ostende, y James Ensor: Tarde en Ostende, más conocido como expresionista. En Inglaterra trabajarán muchos de los artistas franceses, durante la guerra franco-prusiana. Destacan Walter Richard Sickert: El sombrero azul, y Philip Wilson Steer: Muchachas corriendo en la escollera. En Italia destacan Giovanni Boldini: Retrato de Cléo de Mérode, y Federico Zandomeneghi: Niña durmiendo. En Noruega sobresale Frits Thaulow: Escena de canal en invierno. En Suecia destaca Ernst Josephson: Bosque y tañedor de arpa. En Rusia encontramos a Ílich Isaac Leviatán: Otoño dorado. E incluso en Estados Unidos tenemos pintores impresionistas como Childe Hassam: Washington Arch en primavera, y Julián Alden Weir: Paisaje. Todos ellos trabajaron en París en algún momento de su vida, donde entraron en contacto con los grandes impresionistas.
En España Joaquín Sorolla (1863-1923) es el pintor impresionista más representativo, y el único impresionista no francés de talla internacional. Trabaja en Levante, con la luz del Mediterráneo, por eso sus cuadros tienen un color y una luz muy vivos. Nadadores, Y aún dicen que el pescado es caro..., Cosiendo la vela, Después del baño, Sol de tarde, Saliendo del baño, En la playa y Niño en la playa. Otros impresionistas españoles son Aureliano de Beruete: Orillas del Manzanares, Joaquín Mir: Cala encantada, Francisco Oller: El estudiante, y Darío de Regoyos: Redes tendiéndose al sol.


La escultura


No existe escultura impresionista como tal, ya hemos visto que el impresionismo atiende a la luz y el color. Sin embargo, algunos pintores impresionistas realizan esculturas con un aspecto similar al de sus cuadros. Destacan entre todos Gauguín, Degás, que esculpe bailarinas y Renoir que realiza relieves.
Sin embargo, el escultor considerado impresionista, por excelencia, es Auguste Rodin, (1840-1917) el escultor más grande de la época. Tendrá una etapa simbolista. La edad del bronce, El pensador, La mano de Dios, Los burgueses de Calais, Otros escultores son Costantín Meunier: El descargador, e Iván Mestróvic: la fuente de la vida.



El neoimpresionismo

El neoimpresionismo también es conocido con el nombre de divisionismo y puntillismo. En realidad se trata de un impresionismo radical, en cierta manera disidente, que lleva a las últimas consecuencias las teorías científicas sobre el color y la luz de Michel Eugène Chevreul. Sin embargo, sus cuadros se diferencian netamente del impresionismo clásico. Vuelve a cobrar importancia el dibujo, que se había abandonado a favor de las manchas de color. Las figuras se hacen geométricas. No se mezclan los colores ni en la paleta ni en el cuadro, sino que se aplican unos junto a otros con pinceladas muy cortas: puntos. Sólo usan los colores primarios y el ojo debe hacer la mezcla. El impresionismo se hace consciente de su técnica. Además, estaba siendo aceptado como un nuevo academicismo. Exponen en el Salón de los Independientes, rechazados por la exposición oficial.
Los puntillistas vuelven al estudio, ya que sus cuadros requieren una larga elaboración, en ocasiones muy compleja, que no se puede hace en un momento. La obra resultante suele pecar de rigidez y artificialidad. Los temas continúan siendo los típicos del impresionismo, incluso se hace más hincapié en el tiempo de ocio burgués. Como la técnica no permite la espontaneidad, el divisionismo lo practicaron pocos pintores, aunque muchos se interesaron por él.
Puntillistas
Georges Seurat (1859-1891) es quien antes plasma en una obra de arte la nueva técnica. Se caracteriza por la fragmentación de la línea en puntos de color. Sus puntos son extremadamente pequeños. Sus figuras son, básicamente, geométricas. Entre sus obras destacan Una tarde de domingo en la Grande Jatte, Un baño en Asnières y El circo, obra en la que trata de introducir movimiento, aunque resulta muy artificiosa.


Paul Signac (1863-1935) es la otra gran figura del divisionismo. Es el gran teórico del puntillismo, escribió De Delacroix al neoimpresionismo, donde expone sus ideas. En sus obras pretende potenciar al máximo la luz, el color y la armonía. La fusión óptica cromática la debe de hacer el espectador. Utiliza pigmentos y colores puros. Da mucha importancia a la composición del cuadro. Entre sus obras destacan El puerto de Saint-Tropez, Mujer ante el espejo, Muchacha empolvándose y Vista del puerto de Marsella.


Otros pintores que ejercieron este estilo fueron Charles Angrand: Pilas de heno, Henri-Edmond Cross: El puerto de Toulon, Maximilien Luce: Calle de Pont-Aven, los belgas Henri Clemens van de Velde y Theodore van Rysselberghe, y los italianos Gaetano Previati, Daniele Ranzoni y Giovanni Segantini.

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