jueves, 5 de marzo de 2009

EL SIMBOLISMO

Durante la misma época en la que se desarrolla el impresionismo aparece otra escuela que mantiene los supuestos estéticos del academicismo neoclásico, aunque hace con ellos una nueva lectura. Si el impresionismo rompe con la estética clásica, el simbolismo rompe con su significado. Esta será una constante en el arte del siglo XX: la coexistencia en el tiempo de varias escuelas con supuestos estéticos diferenciados. Se recupera el símbolo en la pintura, se retoma el mito y se hace necesaria una explicación literaria del significado del cuadro, sin la cual no se entendería.
Su distintivo pictórico es la sutileza del colorido y su mensaje narrativo, de un idealismo espiritual. La poesía y la fantasía son las fuentes de inspiración. Sus obras tienen reconocimiento tras la exposición del Café Volpini en 1889.
Son los últimos pintores románticos, y su obra es muy críptica. Aunque son rabiosamente figurativos, sus figuras no responden a modelos reales de la naturaleza sino a imágenes inventadas. Son herederos directos de los prerrafaelitas ingleses como Walter Crane: Los caballos de Neptuno, y tendrá continuidad en la escuela de Pont-Aven y los nabís, además de en el surrealismo.

Simbolistas

Gustave Moreau (1826-1898) es un gran dibujante y de gran virtuosismo técnico. Es un narrador de sueños y extrañas visiones. La fuente de inspiración principal es la mitología. La aparición, El rapto de Europa, Orfeo, Edipo, Salomé, Galatea, La Esfinge.



En esta obra representa la esfinge


Odilón Redón (1840-1916) es el más puro de los simbolistas. Representa lo mágico, lo visionario y lo fabuloso. El sueño, La Esfinge, El nacimiento de Venus, Las flores del mal, Mujer y flores.

En esta obra representa la mujer
Pierre Puvis Chavannes (1824-1898) es el más idealista del grupo. Utiliza tintas planas, subordinadas a un buen dibujo. El pobre pescador, Bosque sagrado, Musas inspiradoras.

En esta obra representa el pescador

Otros simbolistas son Carlos Schwabe es un pintor de gran imaginación para plasmar imágenes oníricas. Es precursor del modernismo. Spleen e ideal, La boda del poeta y la musa. Edward Robert Huget: Un idilio de sueño, William Blake: Ilustraciones para la Divina Comedia, y H. J. Draper: Lamento de Ícaro.
La escultura El simbolismo posee una estética más académica, y se presta más a las realizaciones escultóricas de vanguardia. Junto con Rodin destacan Aristide Maillol (1861-1944), que es el gran maestro de la escultura simbolista. La noche, Isla de Francia, Flores en la pradera, Venus, Flora, El río. También destacan Adolf von Hildebrand, Estatua ecuestre del príncipe regente, Medardo Rosso, Niño enfermo, Cabeza de niño, Emile-Antoine Bourdelle, Hércules arquero.

La escuela de Pont-Aven y los nabís
Desde 1873 la villa de Pont-Aven es frecuentada por los alumnos de la Escuela de Bellas Artes de París. En 1886 llega Gauguín y en 1888 se instala un grupo de pintores dispuestos a seguir sus enseñanzas al margen de la Academia. Participan en la exposición del Café Volpini en 1889. Ese mismo año, Gauguín marcha para Tahití y el grupo se desvanece.
Sus obras se caracterizan por el uso libre del color, pueden pintar la hierba roja si así lo sienten. El color se aplica en grandes manchas y con tintas planas. Utilizan el cloisonismo, técnica que consiste en encerrar los colores planos por gruesas líneas negras, a la manera de las vidrieras medievales y las estampas japonesas. El resultado es una obra altamente decorativa. En esta forma de pintar ha influido mucho el conocimiento del arte primitivo y las estampas japonesas. Existe una voluntad de sintetizar las formas. Son una síntesis entre el estilo impresionista y el simbolista por lo que pueden ser considerados simbolistas, por su espíritu.
Entre los pintores más destacados de Pont-Aven están Emile Bernard: Bretones bailando en la pradera, Charles Laval: Autorretrato, Jacob Isaac Meyer Haan: Bretonas tejiendo cáñamo, Paul Serusier: Naturaleza muerta con escalera, Claude-Emile Schuffenecker: Los acantilados de Concarneau, Cuno Amiet, Louis Anquetin y Roderico O’Connor.
Los nabís son seguidores de las ideas estéticas de la escuela de Pont-Aven, pero no pertenecen a la Academia, o son desertores. Nabís significa profetas, en hebreo. Intentaron que el impresionismo se acercase al simbolismo, por lo que se les puede considerar simbolistas. Su concepción estética es fundamentalmente decorativa, por lo que lo que se plasma en el cuadro es un juego de sensaciones, más que una construcción intelectual. Utilizan colores planos, con un gran sentido estético. Tienen una libertad absoluta a la hora de utilizar el color y las composiciones. Usaron todo tipo de materiales en sus cuadros, pintura, cola, cartón, etc., para diferenciar texturas, pero sin llegar al colage. Proyectaron vidrieras y usaron litografías y grabados para expresarse. Decoraron teatros, portadas de libros, revistas y cualquier cosa que les solicitasen, trabajando por encargo. Esto implicó, por un lado que sus obras fuesen ampliamente conocidas y por otro que no fuesen únicas, sino que se imprimían y repetían, dando a la obra de arte una nueva dimensión. La obra de arte deja de ser única. A pesar de ello no crearon escuela.
Entre los nabís destacan pintores como Pierre Bonnard: Retrato de Nathanson y la señora Bonnard, Edouard Vuillard: Autorretrato, Maurice Denis: Paisaje con árboles verdes, Félix Valloton: La lectora, Ker Xavier Roussel: Montones junto al mar, Henri-Gabriel Ibels, y Paul Ranson. También pueden considerarse nabís los tres grandes simbolistas, Moreau, Redon y Chavannes


Esta obra es de Emile Bernard: Bretones bailando en la pradera
Esta obra es de Claude-Emile Schuffenecker: Los acantilados de Concarneau

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